Hace dos años, en verano, un amigo y yo decidimos salir a pescar con el kayak por la noche, por la zona de la manga frente a la Grosa. Mar totalmente en calma, luna llena y de repente el ruido del agua seguido de una pequeña ola junto al Kayak. Nos miramos y fue instintivo el coger los remos y tirar a toda mecha a la orilla. A la mañana siguiente dieron el aviso de evitar bañarse en esa zona al haber avistado dos marrajos de dimensiones considerables.
Desde entonces no he vuelto a coger el kayak por la noche. Y pensar que 5 minutos antes había sacado la mitad del cuerpo fuera del kayak para hacer un pissssssss.
Miedo me da nada más que recordarlo.